Margarita no puede asegurar a Curro que su plan para impedir la boda de Ángela vaya a funcionar y revela que la persona con la que pretende contactar es… ¡el conde de Ayala! Alonso encarga a Curro su primer trabajo como secretario: cuantificar su deuda con la señora de Figueroa. El muchacho agradece a Ángela que le diera el empujón para salir del servicio, pero la tensión entre ellos continúa. María y Carlo no saben cómo anunciar su relación a sus compañeros. Martina termina admitiendo a Adriano sus sentimientos. A punto de besarse, los interrumpen Alonso y Ángela.