Alonso promete a Curro que no se olvida de buscar una solución a su situación de lacayo. Finalmente, Simona y Candela van al refugio, convencidas por Toño. El chico propone hacer churros para venderlos. Teresa y Cristóbal afianzan su cariño: sea lo que sea lo que ha surgido entre ellos, va cobrando fuerza cada día. Margarita no se cree que su hija esté fenomenal y Martina termina derrumbándose ante ella.