Las fiestas populares son símbolo de alegría y tradición, pero no siempre acaban en celebración. Sanfermines, San Agustín de Guadalix o Íllora se convirtieron en escenarios de muerte. Tres crímenes reales sacudieron festejos multitudinarios y dejaron una pregunta inquietante: ¿qué ocurre cuando la violencia irrumpe en la fiesta?